Orbitrap: nueva tecnología en el IBR

Orbitrap: nueva tecnología en el IBR

Se trata de un nuevo equipo de alta complejidad que abre un campo importante para el diagnóstico médico, desarrollos biotecnológicos regionales y de empresas de producción de medicamentes y alimentos.

El equipo que se adquirirá – Orbitrap- es de última generación y sus accesorios específicos rondan los 15 millones de pesos. Los fondos fueron otorgados a través de un subsidio PME -Proyectos de Modernización de Equipamiento- de la Agencia de Promoción Científica y Tecnológica de la Nación.

Estos subsidios se ofrecen en una convocatoria abierta a instituciones públicas o privadas del país con el objeto de comprar equipos de gran envergadura o modernizar capacidades existentes.  El IBR fue una de las elegidas.

El doctor Eduardo Ceccarelli, Director de la presentación, junto al investigador Germán Rosano son los responsables del establecimiento e implementación de esta nueva tecnología en la ciudad.

Qué aporta esta nueva tecnología

El Orbitrap es un espectrómetro de masas especial que se basa en el descubrimiento realizado por Alexander Makarov, un científico ruso actualmente Director de investigaciones de Thermo Fisher Scientific, única empresa productora del mismo.

El equipo es tan sensible que se podría determinar la composición de aquellos elementos que le dan el aroma a un fruto, identificar características y calidades de cereales, detectar contaminantes en trazas de aguas que no son observables por métodos convencionales, determinar la calidad de carne cerdo de un embutido o diagnosticar una enfermedad genética específica que altera una o más proteínas de una persona.

“Es tan poderoso y tan amplia la aplicación del nuevo equipamiento que seguramente será una herramienta importante para el desarrollo de la mayoría de los proyectos de investigación de nuestro Instituto y podrá ser empleado en estudios de otros investigadores del país”, comenta Ceccarelli.

La tecnología electrónica actual hace que este equipo sea particularmente poderoso y de tamaño reducido. Su capacidad se basa en determinar la carga y la masa de compuestos -proteínas, metabolitos, químicos, etc.- con alta precisión y un alto poder de resolución, haciendo así posible la identificación de los mismos.

Puede analizar cantidades muy pequeñas de muestra y diferenciar compuestos que están en baja cantidad y que son muy parecidos entre ellos, identificando cientos o miles en la misma muestra.

El equipo permite tanto la identificación masiva de varias proteínas a la vez -proteómica- o medir específicamente la cantidad de una proteína determinada en una muestra biológica.

“Si tenemos una bacteria que proviene de un enfermo podemos identificarla rápidamente detectando todas sus proteínas, o buscar si la muestra contiene una proteína específica y en qué cantidad”, explica Ceccarelli y agrega- “un ejemplo sería buscar a aquellas proteínas que la hacen resistente a determinados antibióticos”.

Actualmente solo existe un equipo similar en la Universidad de Buenos Aires, con cuyo grupo de investigadores existe una colaboración activa. El equipo del IBR es aún más poderoso y moderno, ya que presenta el doble de poder de resolución y velocidad de análisis que aquél con el que cuenta la UBA. Sería el primero en el país con estas características.

Un equipo de estas características también trae extremas condiciones de mantenimiento. Habrá que destinarle un lugar específico de ambiente controlado y de acceso restringido, un profesional especializado que se deberá ocupar tiempo completo del equipo y no podrá usar su celular en esa sala. El equipo es tan sensible que se afecta por los aparatos electrónicos cercanos y es aún capaz de detectar los perfumes y desodorantes del ambiente, así que probablemente tampoco quienes trabajen con el equipo puedan usar cosméticos!