El CONICET cumplió 55 años y distinguió investigadores

Bajo el lema “Una vida de conocimiento” se llevó a cabo en Tecnópolis la conmemoración por los 55 años del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). El acto estuvo presidido por el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Dr. Lino Barañao, y por el presidente del Consejo, Dr. Roberto Salvarezza.

En la Nave de la Ciencia más de 800 asistentes participaron del reconocimiento otorgado a 24 investigadores con la distinción honorífica Investigador Emérito y a 107 investigadores por su promoción a la Clase Superior en los años 2009 y 2012, entre los cuales, el Director del IBR, el doctor Alejandro Vila, fue uno de los flamantes promovidos.

Durante el acto, el ministro Barañao señaló que “la creación del CONICET le permitió a la gente hacer de la investigación, una carrera” y resaltó que “los países más igualitarios son los que apuestan al desarrollo del conocimiento. Creemos que ese es un modelo que puede aplicarse en el país, pero la única forma es poniendo la ciencia al servicio del desarrollo nacional”. Por su parte, Salvarezza recordó que “el CONICET llegó al año 2000 ahogado económica e institucionalmente. Desde 2003 se reconoció a la actividad científica como un insumo básico para el crecimiento del país”.

Además, el ministro Barañao destacó que “poder festejar los logros del CONICET, es un logro colectivo. En la dictadura los científicos eran peligrosos, en los 90 prescindibles; hoy estamos sacando la ciencia de un papel solamente cultural, una actividad para pocos, y la estamos poniendo al servicio de la industria y el desarrollo del país”.

En su alocución el presidente del CONICET, Roberto Salvarezza, se refirió a la evolución del organismo a lo largo de la historia argentina, y destacó la actualidad que vive el sistema científico y tecnológico en el país. “La reconstrucción del sistema científico fue una tarea que emprendió el gobierno nacional en el año 2003 retomando un objetivo claro: la ciencia y la tecnología como un insumo básico para el desarrollo del país. Un sistema que conduzca a una mejor calidad de vida de los ciudadanos”.

Esta reconstrucción, según Salvarezza implicó “cambios profundos en las políticas que se venían realizando en Argentina. Desde lo simbólico, a través de la valorización de la Ciencia y la Tecnología como actividad destacable y reconocida en la sociedad, hasta lo material, incrementando considerablemente el aporte económico del Estado Nacional a este sector científico del país”.

Un aspecto que resaltó esta dirigido a la relación del CONICET con las universidades públicas, a fines de promover la investigación científica y tecnológica en todo el país. “No podemos concebir el CONICET actual sin la Universidad Pública a su lado, como socios”, ya que “el 90% de los institutos del Consejo son de doble dependencia con universidades públicas”.

El CONICET se compone de 192 institutos y centros de investigación, 13 Centros Científicos y Tecnológicos, y dos centros multidisciplinarios. Recientemente se crearon 6 Centros de Investigaciones y Transferencia. Por su parte, el organismo se encuentra entre las 100 primeras instituciones en cuanto a la producción y calidad de trabajos científicos, de un total de 3300 en el mundo. Y en este sentido, está posicionada segunda en Latinoamérica y primera en Argentina.

La distinción de emérito, reconoce la labor de aquellos investigadores que ejercieron funciones de conducción y administración del CONICET y que colaboran en distintas instancias de asesoramiento en el marco de las instituciones que componen el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación. Su selección se realizó en base a su calidad, amplitud y regularidad de sus producciones, teniendo en cuenta la influencia de sus trabajos en el progreso del conocimiento o en el mejoramiento de la calidad de vida de la sociedad. También se consideraron sus aptitudes para la formación de nuevas generaciones de científicos, la conducción de grupos de trabajo o centros de investigación científicos y tecnológicos.

Los investigadores distinguidos y sus áreas de conocimiento fueron:
• Ciencias Biológicas y de la Salud: los doctores Sergio Archangelsky, Eduardo Charreau, Alejandro De Nicola, Ricardo Farías, Stella Maris González Cappa y Rubén Vallejos.
• Ciencias Exactas y Naturales: los doctores Daniel Bes, Horacio Camacho, Alejandro Feinstein, Roberto Fernández Prini, Rafael Panzone y Edmundo Ruveda.
• Ciencias Agrarias, Ingeniería y de Materiales: los doctores Esteban Brignole, Numa Capiati, María Di Bernardo de Passeron, Antonio Hall, Rodolfo Sánchez y Máximo Valentinuzzi.
• Ciencias Sociales y Humanidades: los doctores José Chiaramonte, Silvia Francis Korn, Ana María Lorandi, María Santa Cruz, Víctor Tau Anzoátegui y Susana Torrado.

De los 107 investigadores promocionados a la categoría de “Investigador Superior”, 21 corresponden al área de ciencias agrarias, ingeniería y de materiales; 37 a la de biológicas y de la salud; 39 a la de ciencias exactas y naturales; 9 al área de sociales y 1 por tecnología, transversal a todas las grandes áreas.